Tráfico de iguanas expone las fallas de seguridad en aeropuertos

Tres ciudadanos tailandeses cumplirán cuatro años de prisión tras intentar sacar de Ecuador doce iguanas marinas vivas. El caso expone cómo los traficantes lograron vulnerar los filtros de seguridad desde Galápagos, lo que causó la muerte de siete animales.
Un juez de Ecuador dictó cuatro años de prisión contra tres ciudadanos tailandeses por el delito contra la flora y fauna silvestres, luego de que lograran evadir los protocolos de seguridad de la provincia de Galápagos con doce iguanas marinas vivas ocultas dentro de su equipaje.
Vulneración del sistema de seguridad
La detención de Wongdee Panom, Kamlong Wanchaloem y Yatthong Akklrawin no ocurrió en el archipiélago, sino en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil el 19 de mayo de 2026. Según reportó la agencia internacional Swissinfo, la Policía Nacional halló a los reptiles distribuidos en tres maletas de mano justo cuando los extranjeros intentaban abordar un vuelo hacia Ámsterdam, en los Países Bajos.
El traslado de la fauna desde la región insular hasta el continente expuso un quiebre operativo en el sistema de vigilancia del Estado. Para que los 12 animales vivos salieran de las islas, los implicados tuvieron que sortear múltiples filtros que son de carácter obligatorio para todos los pasajeros. Esto incluye las revisiones de bioseguridad, los escáneres de rayos X para equipaje y las inspecciones manuales en los aeropuertos de Galápagos.
La superación de todos estos anillos de seguridad evidencia que la extracción no fue un hecho aislado, sino que requirió la asistencia de una red de operadores locales. Esta complicidad interna facilitó el camuflaje de los animales y garantizó su paso por las zonas de preembarque sin levantar alertas oficiales. Aunque el 28 de octubre los tres extranjeros fueron sentenciados a prisión y al pago de USD 400.000 como reparación integral al Estado, las autoridades ambientales y judiciales mantienen investigaciones abiertas para identificar y procesar a los funcionarios o civiles ecuatorianos que permitieron la salida inicial de las iguanas.
El daño ambiental
El impacto de esta falla en los controles resultó letal para los animales. Durante la audiencia de juicio, el Ministerio de Ambiente y Energía confirmó que siete de los doce reptiles murieron a causa del estrés generado por el cautiverio y el traslado. De acuerdo con los datos del proceso, una iguana murió en la terminal aérea de Guayaquil, otra falleció pocos días después, y cinco más murieron mientras permanecían en un área de cuarentena en Galápagos, a la espera de ser reintroducidas en su hábitat.



