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jueves, 29 de octubre de 2026 11:46
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Lluvias exponen los límites del alcantarillado y frenan a Guayaquil

El colapso del sistema de drenaje dejó varias vías principales de Guayaquil bajo el agua, dificultando severamente la movilidad urbana. Fuente: Diario Expreso

Las recientes lluvias evidenciaron los límites del alcantarillado en Guayaquil al coincidir con la marea alta. Frente al ingreso del agua en las viviendas, los ciudadanos construyen muros en sus puertas, mientras la ciudad paralizó sus actividades regulares y suspendió las jornadas de clases.

Las recientes precipitaciones pusieron a prueba la infraestructura de Guayaquil y mostraron las limitaciones actuales de su sistema pluvial. El drenaje encontró una barrera natural inmediata, el nivel del río Guayas y el estero Salado subió significativamente debido a la marea alta, actuando como un tapón que dificultó la salida del agua hacia sus desfoguaderos habituales.

Tal como reportó Ecuavisa, la red subterránea cuenta con miles de sumideros y tuberías, pero su capacidad es restringida frente a volúmenes extremos, por lo que al recibir más agua de la que puede procesar de forma simultánea, las calles terminan reteniendo el excedente.

A esta situación operativa se sumó la dificultad de las autoridades para emitir alertas tempranas. Según Primicias, la ciudad soportó acumulados de hasta 130 litros de agua por metro cuadrado, y los encargados del monitoreo reconocieron que no existen radares meteorológicos locales que permitan predecir a corto plazo la intensidad exacta ni el momento preciso de este tipo de eventos climáticos.

Frente a la rápida acumulación de agua y sedimentos en los barrios, los ciudadanos han empezado a implementar soluciones físicas de manera particular para resguardar sus inmuebles. De acuerdo con diario El Universo, en zonas con cerros y pendientes como Mapasingue, las corrientes descendieron arrastrando piedras, lodo y basura, lo que bloqueó las alcantarillas. Para impedir que el líquido ingrese a las casas o a los comercios, especialmente por las olas que generan los vehículos pesados al transitar, los dueños de los predios están contratando trabajadores para levantar pequeños muros de contención de unos 40 centímetros de altura en sus entradas, asumiendo un costo aproximado de 40 dólares.

Además de los daños materiales, la jornada dejó saldos irreparables en la provincia. Las emergencias asociadas a las precipitaciones cobraron vidas, incluyendo la de un joven de 18 años que falleció tras arrojarse a un canal desbordado con la intención de rescatar a un menor. Simultáneamente, los organismos de socorro mantienen los operativos de búsqueda de personas reportadas como desaparecidas en el caudal del río Yaguachi.

Toda esta dinámica climática, vinculada a los efectos del fenómeno de El Niño, terminó por detener una parte importante de las actividades comerciales y educativas en la urbe. Para evitar que la población se expusiera a las vías inundadas y al tráfico pesado, las instituciones debieron modificar su planificación habitual. Según Primicias, el Ministerio de Educación ordenó suspender las clases presenciales en las zonas de mayor riesgo de Guayaquil, Durán y Samborondón, trasladando a los estudiantes a modalidades virtuales.

El impacto de la jornada alcanzó múltiples sectores logísticos, vías principales acumularon agua impidiendo el paso, los túneles vehiculares tuvieron que ser cerrados temporalmente por seguridad, y diversos locales comerciales utilizaron bombas de extracción durante la mañana para retirar el agua de sus instalaciones antes de retomar la atención. Los estragos llegaron también a infraestructuras emblemáticas, ocasionando el hundimiento de la tradicional embarcación turística Morgan mientras permanecía amarrada en los muelles del Malecón 2000.

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