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miércoles, 4 de noviembre de 2026 05:11
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Sociedad

No los dejen bajo el agua

Perros intentan sobrevivir a las graves inundaciones en Guayaquil. Se recomienda a la ciudadanía brindar refugio temporal y desinfectar a los animales expuestos. Foto: Diario Metro

Antes de desarrollar un cuadro clínico, un animal atrapado en una tormenta experimenta pánico. Debido a su sensibilidad auditiva y a los bruscos cambios de presión atmosférica, perros y gatos atraviesan episodios de estrés agudo comparables a los provocados por la pirotecnia.

La noche del domingo 1 de noviembre, una tormenta eléctrica volvió a dejar a Guayaquil bajo el agua. Hasta las 07:35 del lunes, Segura EP, la empresa municipal de gestión de riesgos, contabilizaba 114 sectores con agua acumulada o inundados. Su gerente, Álex Anchundia, habló de 260 litros por metro cuadrado, una cantidad superior a la habitual para noviembre. Una persona murió al colapsar una pared en Flor de Bastión.

En Las Orquídeas, en el norte de la ciudad, un canal se desbordó y el agua entró a las viviendas. Con botes y colchones inflables, 30 bomberos evacuaron a 65 personas, 24 niños, 26 adultos mayores y 15 adultos  y también rescataron a seis perros y dos gatos, informó el segundo jefe del Cuerpo de Bomberos, Polo Terán, ante el Comité de Operaciones de Emergencia, según Extra.

Esos ocho animales salieron del agua porque alguien pidió ayuda y había rescatistas cerca. Es difícil saber cuántos otros no tuvieron esa suert, los atados en un patio, los encerrados en una casa vacía, los sueltos en una calle convertida en río. Los reportes consultados no traen una cifra de animales afectados.

El riesgo no ha terminado. El Inamhi mantiene una advertencia por lluvias intensas y tormentas eléctricas hasta el miércoles 4 de noviembre, según Metro Ecuador. Y para perros y gatos, la temporada de lluvias es más que agua, significa miedo, infecciones de la piel y de la sangre, y dependencia total de quienes los cuidan. No pueden evacuar solos, pedir auxilio ni entender por qué el agua sube.

Dos días antes de la tormenta, el refugio de la Fundación Almanimal, en Samborondón, ya había lanzado una alerta. El desbordamiento de esteros y arroyos cercanos inundó las zonas bajas del lugar, que alberga a más de 200 gatos y 80 perros rescatados, según Vistazo. Los voluntarios explicaron que el agua acumulada limita el uso de los patios y obliga a mantener a los animales en áreas resguardadas. La fundación pidió material para nivelar el terreno, desparasitantes y sobre todo hogares temporales, familias dispuestas a recibir a un animal en un espacio seco durante al menos un mes. Si un refugio con personal y experiencia necesita ayuda urgente para mantener secos a sus animales, la situación de un perro solo en el patio de una casa vacía merece la misma atención,  nadie llegará a salvarlo si su familia no lo hace primero.

Una temporada que no da tregua

La noche del domingo no fue un hecho aislado. El 2 de octubre, Segura EP informó de ocho zonas con agua acumulada, según Primicias, el 26 de octubre, las lluvias dejaron 27 puntos anegados, de acuerdo con Vistazo y entre el 1 y el 2 de noviembre la cifra superó los cien. Son conteos hechos en momentos distintos, así que no son estrictamente comparables, pero muestran que los episodios se repiten y que los últimos han sido más extensos, dentro de una temporada agravada por el fenómeno de El Niño.

Eso cambia el cálculo de quien cree que dejar al perro en el patio “por una noche” es un riesgo menor. Cuando el agua llega varias veces en pocas semanas, el animal vive en un ambiente que no termina de secarse, suelo mojado, lodo mezclado con la basura que arrastra la corriente y tormentas nuevas que lo encuentran con menos defensas. Lo que un cuerpo resiste una vez no es lo que resiste cuatro veces en un mes.

El miedo que no se ve

Antes de enfermarse, un animal atrapado en una tormenta siente miedo. Por su sensibilidad al sonido y a los cambios de presión, perros y gatos viven estos eventos con cuadros de estrés y pánico comparables a los que causa la pirotecnia, según Vistazo. No es un caso raro, datos de la Universidad de Pensilvania, indican que entre el 15 % y el 30 % de los perros temen a las tormentas, y Consumer, de España, recoge que quienes las temen segregan mucho más cortisol, la hormona del estrés.

Esto importa a quien deja a su mascota afuera. Un animal asustado busca huir. El perro atado no puede y se agota luchando contra la cuerda, el suelto sale a la calle, donde corre el agua, hay alcantarillas destapadas y circulan vehículos. Por eso Metro Ecuador recomienda, en una evacuación, correa para los perros y transportadores para los gatos, reducen los escapes provocadas por el estrés.

El agua que enferma

El segundo riesgo no se ve a simple vista. El agua que se acumula en calles y patios arrastra orina de animales, basura y bacterias. Una de las más peligrosas causa la leptospirosis. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, explican que los animales la contraen por contacto con agua o suelo contaminados, en los perros puede comenzar con fiebre, decaimiento, pérdida de apetito, dolores musculares y cambios en la cantidad de orina. Vetstreet añade que los signos aparecen entre dos y doce días después de la exposición y que pueden darse brotes localizados en zonas recién inundadas. Esa demora importa, un perro puede parecer sano tras la tormenta y enfermar la semana siguiente. La Universidad de Cornell, señala que puede dañar el hígado y los riñones y, a veces, requiere internación.

Las enfermedades de la piel son las más visibles. Ronald Contreras, de ProAnimal, explicó que el clima actual acelera la proliferación de bacterias y hongos y provoca inflamaciones severas en la piel y los oídos. Entre los diagnósticos más frecuentes en el Centro Veterinario Municipal figuran dermatitis, otitis, moquillo canino, parvovirus e infecciones hemoparasitarias, según Vistazo. Cerca del 60 % de los  400 animales que llegan cada día tiene afecciones de piel o relacionadas con el clima. Es una cifra de animales que ya están en consulta, no de toda la ciudad, pero muestra la presión que enfrentan los veterinarios.

Atados, encerrados, solos

Lo que ocurre es menos dramático que una película y por eso mismo más frecuente. En febrero de 2026, Vistazo reportó el rescate de cuatro perros que permanecían en un balcón, sin protección, durante fuertes lluvias y una tormenta eléctrica. En una primera visita, ProAnimal habló con el tutor, quien firmó un compromiso para mejorar las condiciones, al día siguiente, los perros fueron hallados de nuevo en el mismo lugar, otra vez expuestos a la lluvia.  Estos casos comparten algo, y no siempre es la maldad. Muchas veces hay una idea cómoda detrás “está acostumbrado”, “el balcón tiene techo”, “los perros aguantan”. La advertencia no basta, hacen falta cosas concretas: un espacio cerrado y seco, comida, agua y alguien pendiente.

Con los animales de la calle, que no tienen familia que los resguarde, la responsabilidad pasa a la comunidad. Metro Ecuador recoge el llamado de autoridades y agrupaciones de protección animal a abrir portales y garajes para que se refugien, darles agua potable y comida, y mantenerlos lejos de corrientes, alcantarillas destapadas.

Qué hacer

  • Antes de la tormenta: tenga a mano correa o transportador, comida, agua, identificación y fotos recientes de su mascota.
  • Durante: meta a los animales a la casa; no los ate ni los deje en balcones, terrazas o patios. Si el agua entra, llévelos a un espacio alto, lejos de corrientes. Dele un rincón tranquilo y no los regañe por el miedo.
  • Si hay que evacuar: llévelos con usted, con correa o en transportador.
  • Después: evite que beban agua de charcos o zonas inundadas. Según Cornell, un sorbo ocasional no suele ser grave, pero si el agua venía de una zona inundada hay que vigilar decaimiento o fiebre y consultar al veterinario. Seque bien las patas y el pelaje, y consulte qué producto usar.
  • Cuándo ir al veterinario: enrojecimiento o picazón, fiebre, decaimiento, pérdida de apetito, y temblores, jadeo o salivación que persisten horas después de la tormenta.
  • Cómo ayudar: Almanimal pidió hogares temporales, desparasitantes y materiales mediante su perfil de Instagram, fundacion_almanimal.

El Inamhi mantiene la advertencia hasta el miércoles 4 de noviembre, y la temporada de lluvias apenas comienza. No espere a que una tormenta decida por ellos, prepare lo mínimo antes de que llueva y, si hay que elegir, incluyalo en la salida. Un animal no puede evacuar, ni pedir auxilio, ni entender qué ocurre. Todo eso, mientras dure el agua, depende de usted.

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